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Porque parar también es bonito (psicología)

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Porque parar también es bonito

Cuando en algún medio, o, por medio de alguna persona, oigas la conocida frase de: haz todo plan que se presente, no desperdicies ninguna oportunidad de salir, viajar, vivir… simplemente, te planteo lo siguiente: pon en cuestión dicho pensamiento.

Punto y seguido.

Piensa en lo escrito.

Sigamos.

Parar también es bonito”. Así lo pienso, así lo creo.

Cuando, por la razón que sea, dudes de la necesidad que tenemos las personas de parar un momento, detenernos a pensar y reflexionar que es lo que nos hace falta, que necesitamos, que nos pide el cuerpo, vengo a decirte lo siguiente:

“Habrá unos días en los que no podrás con todo. Habrá otros en los que, simplemente y, por simple que parezca, lo único que tus células te van a pedir es que abraces la calma, el no hacer”.

Poder parar

Para poder sanar.

Descansar.

Meditar.

Ser, y, por supuesto, estar.

Justo en el preciso momento en el que notes que cierta pieza se ha desenroscado del puzle que conforma tu cuerpo, no más que decir lo siguiente: escucha aquello que necesitas, y por efecto colateral, necesitarás menos de lo planteado al principio.

Salir, viajar, charlar, bailar, cantar… está bien.

Parar, abrazar el silencio, meditar… también está bien.

Si así lo crees.

Si así lo necesitas.

FELIZ RECESO

 

Por Raquel García Bayarri, psicóloga