Inici BENICARLÓ Aquel tabaco de nuestra infancia (opinión de Gregorio Segarra)

Aquel tabaco de nuestra infancia (opinión de Gregorio Segarra)

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Aquel tabaco de nuestra infancia (opinión de Gregorio Segarra)

Hace más de medio siglo fumar no solo no estaba mal visto, sino que era incluso signo de distinción social y económica. Fumaban casi el 70% de los hombres y casi el 5% de las mujeres, pero las que lo hacían en público eran las más “modernas” y “avanzadas”. En los hombres, los muy pobres fumaban negro sin filtro, preferentemente “Celtas” o “Peninsulares”, o incluso picadura de “Ideales”, los pobres fumaban negro con filtro, “Ducados” mayoritariamente, aunque a medida que el nivel de vida de los españoles fue subiendo, muchos se pasaron al rubio nacional, “Fortuna” principalmente. Los ricos fumaban rubio, Winston y Marlboro, el del anuncio de vaqueros galopando por las grandes llanuras norteamericanas, en su mayoría. No faltaban los sibaritas que siempre llevaban alguna marca extravagante en el bolsillo, difícil de encontrar en los estancos, como los franceses “Gauloises” y “Gitanes”, que eran como los “Celtas” pero con más glamour. También los había del club del quiero y no puedo que fumaban un veneno llamado Bisontes, rubio y sin filtro, más malo que el demonio con rabo. El que tenía más y mejor tabaco casi siempre era el que tenía la corte de aduladores y pelotas más numerosa.

Fumar estaba de moda y en el “Insti” había profesores que hasta dejaban hacerlo en clase, como Manuel Menach, profe de Literatura que cuando no se liaba sus propios cigarrillos fumaba “Habanos”, una auténtica bomba hecha con los despojos de los famosos puros cubanos, O Bengoechea, de Ciencias Naturales, que nos dejaba siempre y cuando no tiráramos la ceniza en el suelo. Otros, en cambio, no lo permitían ni siquiera en el recreo. Había uno, Carlos Ruiz, que fuera Jefe de Estudios del Ramón Cid a finales de los 60 y comienzos de los 70, fumador empedernido, que se pasaba los recreos confiscando todos los paquetes a los que pillaba fumando para después fumárselos él. Todo un señor gorrero que en la transición se presentó a diputado con el partido de Tierno Galván y que, todo hay que decirlo, era un magnífico profesor de Historia. Ahora, más de medio siglo después, el 56% de los españoles dicen no haber probado nunca el tabaco y solo el 23% de los hombres y el 17% de las mujeres dicen hacerlo a diario. Y vuelven a fumar escondidos por los rincones, como cuando éramos niños.

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