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Si se rompe… se repara

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SI SE ROMPE… SE REPARA

Difícilmente en la era de la inmediatez, en la cultura de la abundancia, en el siglo de los atracones sociales, y emocionales, esta frase quede dicha o pronunciada por alguien de menos de 40 años.

Con esto no quiero decir, ni catalogar, que la gente más adulta, más madura, no decidan evitar el reparar las roturas o las grietas de una posible relación… Porque también existen las personas de más edad que entran en el círculo que a continuación voy a intentar exponer.

Generalmente (y sin hacer uso de los absolutismos “todos” o “nadie”), existe una tendencia a establecer relaciones fluidas, poco sólidas.

Relaciones en las que la libertad es el lema de vida.

Y qué decir, vaya por delante la libertad emocional. Pero, no nos olvidemos tampoco de la responsabilidad afectiva.

Porque en la era de la inmediatez, si algo no te gusta aquí, ahora, mismo… ¿Para qué “perder el tiempo” intentando reparar los rotos de una larga relación?

Vale, siempre y cuando esta persona no te complemente, no te llene, no te sume y, además, puede que te reste… ¿para qué perder el tiempo? Pero, ¿Y cuándo algo merece realmente la pena?

El problema con el que nos encontramos hoy, posiblemente, más que ayer, es el hecho de que, en la actualidad, ni nos paramos a pensar si realmente merece la pena establecer un vínculo emocional y afectivo.

Ante la tendencia a protegerse, a mostrarse fuerte, haciendo una apología de la anti fragilidad… muchas son las personas que deciden etiquetar relaciones de: “ya se irá viendo, ya nos iremos definiendo…”, “¿para qué ponerle nombre a lo que somos?”, “estamos bien así” … Y así, es como por querer ganar la batalla, pierdes la guerra.

Obviamente el tren no pasa solamente una vez. Y si así lo has pensado en algún momento de tu vida, solo basta con plantarte en mitad de una estación de ferrocarril.

Trenes, muchos. ESE, precisamente ese, POCOS.

Así que, con estas palabras que escribo…

Espero te plantees si vivir fluyendo sin vínculo afectivo realmente te suma.

Espero también que reflexiones si cambiar en lugar de reparar es la mejor opción que te plantea la vida, con sus aciertos, y sus errores…

Así que, poco más que añadir: FELIZ TREN DE PASO.

Por Raquel García Bayarri, psicóloga