Los vecinos de estas calles han alzado la voz ante una situación que, más allá de lo insalubre, para ellos refleja una preocupante dejadez institucional, la basura se acumula ante la falta de una recogida frecuente, y a medida que avanza el calor, los malos olores se intensifican, generando un problema de salubridad que afecta a la vida de los vecinos. Todo esto sucede mientras las tasas municipales de basuras, se cobran religiosamente, afirman.
No se les ha ofrecido explicación oficial alguna, pero los vecinos sospechan que esta situación podría deberse a unas obras de una indefinida duración, o bien a una deficiencia estructural en la gestión del servicio de limpieza. En ambos casos, para ellos se manifiesta una evidente falta o mala planificación por parte de los mandos políticos encargados.
“Mientras en los plenos municipales, el foco se desplaza del debate constructivo hacia el intercambio de descalificaciones, y en dinámicas más propias de una riña de colegio que el ejercicio responsable de la política municipal. Hannah Arendt, nos enseñó que la política no puede reducirse a la lucha por el poder, debe ser la acción en común para construir el mundo que compartirnos. No hay mayor contradicción que discutir sobre el modelo de ciudad que queremos y nos representa, mientras se olvida la gestión de su higiene más elemental” afirman.
Por todo ello, los vecinos exigen al Ayuntamiento una respuesta inmediata, sólida y duradera, se restablezca el servicio con urgencia y se emprendan medidas para garantizar que estas situaciones no se repitan. “La gestión municipal no puede estar en un plano inferior a causa de tanto ruido político, es necesario que sea útil y eficaz.”
“Porque sin servicios básicos no hay ciudadanía plena y sin gestión, no hay política: solo ruido.”
Vecinos de la calle San Pascual y calle Almas, Vinaròs 6 de junio de 2025.



































