Inici VINARÒS Presentación en la Biblioteca de Vinaròs de ‘Cuentos de Jecumbui’

Presentación en la Biblioteca de Vinaròs de ‘Cuentos de Jecumbui’

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Historias para adultos y jóvenes. El narrador, a través de estos relatos, crea un universo sencillo y atractivo que nos acerca a los sueños de aquellos niños de campo, igual de España que del Perú, que crecieron en un mundo libre y de amor a la naturaleza a pesar de las guerras, de la pobreza y de la injusticia social… Sueños que aún yacen vivos en el corazón de todos los hombres de bien…

Igualmente nos trasmite sus angustias, las del estudiante de Salamanca que, al fin, son las de todos ahora mismo, no queriendo oír nuestras conciencias, nuestro pasado, nuestra historia, de la que seguimos sin aprender…

Edita Antinea, la editorial del Maestrat y la presentación se realizará esta tarde a las 18 h, en la Biblioteca Municipal de Vinaròs.

 

BIOGRAFÍA DEL AUTOR

Oscar Hernán Álvarez García nació en Iquitos, a orillas del río Amazonas, hace ya 77 años. Tras pasar su infáncia creciendo con niños indígenos, campesinos y pescadores del Perú, a los 17 años enrumbó a España para estudiar medicina en Salamanca.

Allí, identificado con el clandestino partido socialista y con el campesinado español, aprendió de sus vivencias, de su sufrimiento y sobretodo de su grandeza, la de los campesinos, igual españoles, que andinos o de cualquier parte del mundo.

Luego, como a muchos estudiantes españoles, le tocó emigrar los veranos (una más de las “espaldas sudadas” de Europa) a Inglaterra, Alemania, Suecia, para seguir sintiéndo el dolor y la grandeza de la gente sencilla, la del campo, la de las fábricas, la de los muelles, o los mercados.

Después, ya como médico de pueblo en Castilla, Andalucía, el País Vasco, Galicia o Cataluña, o con los campesinos de los bosques de Baviera y, al fin, otra vez, con los pueblos amazónicos, andinos y costeños del Perú, luchando contra la malaria, la peste bubónica o el denge, epidemias producto de la pobreza, el subdesarrollo o la injusticia, Hernán siguió haciendo suya la realidad de la gente de campo y cada vez más.

Pero tampoco dejó de soñar con ellos, igual que sueñan todos los hombres de bien del planeta con un mundo mejor con justicia social en armonía con la vida, la naturaleza, tierra con sabor a cosecha buena, a frutas frescas, a lluvia clara y después de la lluvia, con un cielo azul.