Inici ALTRES NOTICIES Porque yo soy yo, y te respeto… (psicología)

Porque yo soy yo, y te respeto… (psicología)

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Y respeto lo que sientes.

Y respeto que lo que sientes te lo pueda producir o provocar algo que yo haya hecho.

Y respondo de manera hábil al afecto o rencor que me procesas.

Con estas simples frases, he decidido presentar un término, del cual posiblemente poco hemos escuchado hablar.

Primero que nada, debo agradecer a la persona que, a pesar de su juventud, pudo hacerme consciente de la existencia del mismo.

Vayamos allá.

La responsabilidad afectiva.

Si bien es bastante lógico que, cuando queremos a alguien e iniciamos un compromiso con la persona en cuestión, de manera inconsciente, deberíamos responder de manera hábil ante sus sentimientos.

¿Sería adecuado ignorar por completo lo que tú pareja te expresa? ¿Estarías tranquilx ante la desazón y la preocupación de tus padres por la ausencia de noticias tuyas en varios días?

Si en ambas preguntas tu respuesta ha sido “NO”, enhorabuena.

Sí, enhorabuena, porque posees uno de los mayores bienes (no materiales) habidos y por haber: la empatía, el poder ponerte en el lugar del otrx…

Porque cuando nos sumergimos en cualquier tipo de relación, deberíamos comprometernos, en cierto modo, a mostrar el afecto que la persona en cuestión nos provoca y, al mismo tiempo, recoger el afecto que nos llega.

Si es el caso contrario, y la persona en cuestión nos lanza una retahíla de acusaciones untadas en inquina y odio, deberíamos aprender a no cargar con ello, porque nosotros no somos sus sentimientos, porque lo que hemos hecho o dicho puede que no tenga nada que ver con la interpretación que al otro le ha llegado.

La responsabilidad afectiva parte de un compromiso mutuo, en poder y saber contener el afecto del otrx.

Porque somos seres sociales.

Porque nos gusta sentirnos queridos y a la vez, nos gusta querer, abrazar y besar.

Y si tú, que me estás leyendo, aquí y ahora, sientes lo contrario, te invito a “bucear” en las profundidades de tu ser, para poder “pescar” aquello que no te permite sentir, de manera libre y abierta.

Responsabilidad afectiva por bandera.

Por amor.

Por afecto.

Por razón.