Inici PREMSA VALENCIANA La historia de Domingo: un ciego que aprendió a hacer masajes… online

La historia de Domingo: un ciego que aprendió a hacer masajes… online

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Muchas veces nos limitamos a la hora de hacer algo, y nos decimos lo de “no puedo”, “no soy capaz”, etc. Razones que nos decimos a nosotros mismos y que finalmente nos impiden llegar a donde queremos.  

Hoy os queremos contar la historia de alguien que ignoró a los “no puedo”, tanto los propios como los ajenos (“no puedes”), para conseguir su meta, hasta que llegó a ella. Y eso que, en su caso, sí que existía un “no puedo”.

Domingo es ciego. Su enfermedad, retinosis pigmentaria, le fue diagnosticada hace 15 años. Consiste en que su campo de visión se quedara más y más reducido poco a poco, hasta que, desde hace 7 años, Domingo quedó totalmente ciego.

Empezó así un cambio drástico en su vida, con cambio de trabajo incluído, y una adaptación a su nueva situación no sólo por su parte sino también por el resto de su familia. Un camino que ha estado lleno de altibajos y, por supuesto, muchas lágrimas.

Pero Domingo tenía un sueño: ser masajista. Y, al vivir en un pueblo de Valencia con una mala conexión de transporte público, no podía desplazarse a una escuela donde le impartieran clases presenciales, así que optó por buscar un curso online. Así, llamó a varias escuelas, pero ninguna tenía el material preparado para alguien invidente.

Hasta que aterrizó en la página de Quiros, una escuela de masaje y terapias naturales situada en Vinaròs, Castellón.

Por supuesto Domingo no tiene la capacidad de leer las páginas web, pero gracias a las nuevas tecnologías, Domingo tiene asistentes que le leen lo escrito en las páginas web, siempre que esté escrito en un formato que permita que estas aplicaciones lo hagan.

Así, un día Domingo llamó a Quiros y dijo “soy ciego, y quiero hacer el curso de quiromasaje online”. Eva, la directora de la escuela, intentó disuadirlo, ya que Domingo no podría ver una parte fundamental del curso, los vídeos en los que se enseña a realizar las maniobras de masaje.

Así se lo explicó a Domingo que, no obstante, decidió seguir adelante y matricularse en el curso.

Unas semanas después, Domingo envió por e-mail su primer vídeo haciendo un examen de las técnicas de masaje. Y es que, al ser un curso online, los alumnos deben enviar unos vídeos haciendo ciertas maniobras de masaje de entre todas las que se enseñan de cada parte del cuerpo en el curso.

Cuando Eva se descargó el archivo y lo abrió se sorprendió, y muy gratamente, del resultado, y es que, según sus propias palabras “Domingo, siendo ciego, lo hace bastante mejor que mucha gente que puede ver los vídeos. Me sentí muy emocionada al ver lo que había sido capaz de hacer”.

“Eva me enseñó el vídeo sin decirme que era de Domingo, le dije que estaba bastante bien, aunque había que pulir unos pequeños fallos. Cuando me dijo que lo había enviado una persona que nunca había visto nuestros vídeos, no me lo podía creer”, cuenta Nacho, director de formación de Quiros.

¿Cómo ha conseguido Domingo replicar maniobras de masaje que nunca ha visto? Domingo escucha la explicación de los vídeos que muestran las maniobras de masaje, lee en los apuntes contenidos en el curso la descripción de las maniobras, y se forma lo que él llama “una imagen mental” de cómo se aplican las maniobras. Tras hacer esto, Domingo sienta a alguien de su familia, ya sea su mujer o uno de sus hijos, a que vean los vídeos con él, les enseña cómo hace él la maniobra y ellos le corrigen.

Gracias a la ayuda de su familia, a los asistentes de voz y de navegación, a su reloj inteligente, a su smartphone, etc., vídeo a vídeo y poco a poco, Domingo ha conseguido finalizar el curso.

Y no sólo eso, sino que se ha matriculado en un par de cursos más para ampliar su formación. “Y estamos seguros de que los acabará, y con nota”, asegura Eva.

Esta historia nunca habría sucedido sin la ayuda de las nuevas tecnologías, que gracias a los diferentes asistentes permiten que una persona invidente sea capaz de navegar por páginas web, conocer su contenido, etc. Estos asistentes leen el texto o las descripciones de las imágenes, de forma que alguien invidente como Domingo, aunque no pueda ver, puede hacerse una idea muy cercana de lo que aparece en la página.

“Al crear los cursos no pensamos en hacerlos accesibles, ha sido casualidad”, confiesa Eva, “pero ahora sabemos que mereció la pena esmerarnos en los apuntes escritos, en poner voz a todo lo que estaba pasando en los vídeos, a crear canales de comunicación diversos con los alumnos.” “Domingo- sigue contando Eva- nos llama por teléfono, nos envía e-mails, whatsapps escritos y en mensajes de voz, así que no tenemos ningún problema en comunicarnos con él. También es capaz de contestar cuestionarios, enviar los vídeos de masaje a través de la plataforma de aprendizaje… En realidad es capaz de hacer todo lo que hace una persona que es capaz de ver.”

“Muchas veces nos imponemos límites y barreras que nunca llegamos siquiera a intentar franquear. Estas barreras muchas veces no son reales, nos las inventamos para no atrevernos a hacer cosas. Domingo es un ejemplo para todos nosotros porque sabe que ahí hay una barrera muy real, pero a pesar de eso la ha cruzado y ha llegado a cumplir su sueño”, cuenta Eva.

Ya tenemos asumido que la tecnología recorta distancias, que permite una mejor comunicación, que reduce costes, que aporta un fácil acceso a la información, pero nunca nos acordamos lo que significa para personas con discapacidades.

Puedes ver a Domingo en acción en el siguiente vídeo:

https://youtu.be/T23gm51dFfo