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Escribir estos días (psicología)

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Escribir estos días

Recientemente titulé el texto que justo ahora tengo entre manos con el nombre de “escribir estos días”.

Bien, desde esto han pasado (aproximadamente), tres meses.

Y con esto no quiero decir que me he olvidado del arte de escribir. No.

Simplemente que, en el momento en que quise ponerme “manos a la obra”, mi inspiración no estaba conectada con lo que al título se refería.

Si bien desde estos tres meses en adelante sí he escrito, puede que, hacerlo de manera forzada, o impostada (como era mi intención con este texto), no resultó ser lo adecuado.

Pero hoy, último miércoles del mes de junio, del 2021. A las 9:15 horas de la mañana, tras una ducha rápida post entreno, me hallo escribiendo unas breves líneas en las que, no sé porque, voy a intentar expresar lo que siento en cuanto veo/observo/vislumbro un mundo lleno de juicios y críticas.

Porque cuando unx actúa desde su libertad, y sin dañar al otro, siempre, por alguna esquina, siempre, va a haber alguien que (hagas lo que hagas), no le va a gustar.

Pero no se trata solamente que no le vaya a gustar, además, te lo va a hacer llegar…

Y te lo dirá de la manera más fría y poco empática posible.

Y con juicios de valor.

Y arrogancia.

Y cierto menosprecio.

Pero, oye, esa persona en cuestión, te dirá que lo que te dice, lo dice por tu bien.

Y qué decirte…

No sé si lo hace por tu bien, lo que casi tengo por seguro, que sí que lo hace por el suyo.

Para soltar sus lastres.

Para volcar en ti sus faltas.

Porque al expresarte lo que quiera decirte (y posiblemente, sin tacto), simplemente, estará mostrado una parte de él/ella que, ni a él/ella mismx le gusta:

Sus miedos.

Sus inseguridades vestidas con el disfraz de la arrogancia.

Ir por la vida de buen consegerx.

De todopoderosx.

De tener en su mando la verdad absoluta.

Por ello, hoy, un miércoles al uso, ciertamente lluvioso, y caluroso, vengo a expresar que eres libre para hacer aquello que creas conveniente para tu famoso “equilibrio” (sí, ese que otras tantas veces ya he nombrado).

Sin faltar al otrx.

Sin dañar su vulnerabilidad.

Pero sobre todas las cosas, sin dañarte tú.

Vive libre, viajando de la mano con la deseable libertad de sentir y actuar en concordancia, y consonancia.

Por Raquel García Bayarri, psicóloga